Distingue saldo del crédito y situación registral
Un estado de cuenta describe la relación con el acreedor; la información registral permite estudiar la garantía inscrita y otras cargas. Deben corresponder al mismo inmueble y a la obligación que se pretende atender.
No confíes únicamente en la cifra que menciona el vendedor. Conviene conocer qué documentación respalda el saldo y qué condiciones requiere el acreedor para la liberación correspondiente.
El destino del dinero debe quedar claro
La propuesta de operación debe precisar qué cantidades se destinan al crédito, cuáles al vendedor y cómo se documentan. La secuencia de pagos, firma y cancelación exige coordinación, sin dar por hecho que cualquier transferencia libera el inmueble.
No entregues dinero a una cuenta o intermediario sin verificar su relación con la operación y lo que se obtiene a cambio.
Coordina lo que debe ocurrir en el cierre
La revisión puede involucrar al vendedor, acreedor y notaría, según el asunto. También deben estudiarse las condiciones de entrega y otros gravámenes o limitaciones que no desaparecen por pagar un crédito.
- Título, titularidad y antecedentes registrales.
- Saldo y documentos del acreedor.
- Condiciones y documentación para cancelar la garantía.
- Contrato, calendario de pagos y consecuencias si el cierre no puede completarse.
No confundas pagar con asumir el crédito
Una compraventa, una aportación para liquidar y una sustitución de deudor no son la misma operación. Los acuerdos deben analizarse conforme al contrato de crédito y la intervención que corresponda al acreedor.
La decisión de comprar requiere entender qué riesgos quedan pendientes y cómo se documentará su atención. No puede resolverse con un sí o no independiente del expediente.
